viernes, 4 de marzo de 2016

Ni siquiera cuando estás delgada todo es de color de rosa

¡Hola a todas! Abandoné completamente el blog durante todo este tiempo porque, sinceramente, había perdido las ganas de escribir. Estoy pasando por una mala época, que tiene que ver con varias cosas, y que hizo que no me sintiese motivada para seguir publicando entradas en el blog, entre otras cosas. Sin embargo, me apeteció escribir esta entrada, ya que refleja un poco cómo me siento últimamente.
Si os preguntáis a qué viene el título os aclaro que es una entrada diferente a las que suelo publicar, y os pido por favor que la leáis hasta el final para entender lo que quiero expresar. Antes de nada quiero aclarar que no pretendo ofender ni meterme con nadie, y mucho menos presumir de mi delgadez; al contrario. Solamente quiero hablaros desde mi punto de vista y mi propia experiencia sobre «estar delgada» y los problemas que supone. Seguro que ahora es cuando pensáis «seguro que no es para tanto, ¿qué problemas puede dar estar delgada?». Es precisamente por eso que quiero que leáis la entrada entera; no todo es de color de rosa. Dicho esto empezamos.

Así era mi cuerpo antes de empezar a adelgazar.
Abajo os dejo más fotos comparando este pantalón con el último que me compré hace unos meses.

Siempre fui una niña muy delgada. Desde que tengo memoria, mi peso siempre estuvo por debajo de la media. En parte porque me alimentaba mal; no me gustaba ninguna comida. En parte porque siempre estaba enferma y desde muy pequeña tuve que tomar mucha cortisona y antibióticos, pero eso es otro tema.
Desde que tengo memoria recuerdo que mi familia siempre me presionaba para que comiese, pero aparte de que no me gustaba nada nunca tenía hambre. Para colmo, siempre fui una niña muy nerviosa, lo que hacía que se me cerrase el estómago y comiese todavía menos.
Normalmente adelgazaba en invierno por el estrés y el agobio de las clases, pero conseguía recuperarme en verano al no tener apenas preocupaciones. Llegó un verano en el que no conseguí recuperar mi peso. A partir de ahí empecé a adelgazar, aunque sí conseguí en ciertas ocasiones ganar algún kilo.

Los pantalones que ya no me puedo poner.
El nº 5 de la fila de arriba ni lo llegué a estrenar.
El último de la primera fila es una talla S, me compré la XS en el mismo modelo y ahora también me queda algo grande. 

No sé si podéis apreciar bien la diferencia de talla en esta imagen, pero el pantalón de arriba es uno de Zara que me compré hace dos años, os lo enseñé en un haul. El de abajo me lo compré hace un par de meses.

Aquí podéis ver mejor la diferencia de tallas. El pantalón más oscuro cuando me lo compré me quedaba algo grande de culo y piernas, pero no encuentro una talla más pequeña.

Si habéis seguido mi blog desde que empecé, sabréis que hace dos años estuve haciendo el Erasmus en Francia. Mientras estaba allí conseguí recuperar mi peso e incluso ganar algo más. Superaba los 50 kg, algo que nunca había conseguido, y me sentía genial con mi cuerpo a pesar de que mi cara pareciese hinchada hahaha. Desde que volví del Erasmus solo he conseguido perder todo el peso que había ganado: 49 kg, 46 kg, 45 kg… La báscula marcaba 43,9 kg esta mañana. Estoy más delgada que cuando estaba en segundo de ESO. Mi ropa me queda grande, no puedo ponerme la mitad de mis pantalones. ¡Incluso me queda grande la ropa que usaba en segundo de la ESO! Cuando quiero comprar un pantalón, una falda o un vestido no encuentro una talla que se adapte a mi cuerpo, todo me queda flojo o me hace pliegues donde no debería. Me han llamado palo y palillo. Me han dicho que estoy tan delgada que un día de estos me rompo. Me han preguntado si soy anoréxica o si vomito después de comer. Me han dicho que «a los chicos no les gustan las chicas tan delgadas».

Así era yo durante el Erasmus, precisamente en marzo de 2014.
Sí, estoy horrible de cara, pero me sentía bien con el resto de mi cuerpo.

No soy un palo, no me voy a romper y no soy anoréxica. Jamás querría serlo. No sé qué se cree la gente para opinar sobre el cuerpo de los demás. ¿Por qué no se preocupan del suyo propio y dejan de dar por culo? Gente aparte, yo veo cómo me queda mi antigua ropa, que ahora no puedo ponerme y, sinceramente, se me cae el alma a los pies. Es realmente frustrante no encontrar una talla que me quede bien, y os compadezco a las que estéis en una situación contraria a la mía, porque tiene que ser igual de frustrante. Os prometo que no estoy exagerando ni haciéndome aquí la mártir ni la víctima. Es una presión grande el querer ganar peso y no ser capaz, y también el hecho de que te estén recordando continuamente que «estás muy delgada, tienes que comer».
Yo no he pedido ser tan delgada. Obviamente tampoco me gustaría tener sobrepeso, y no creo que a nadie le gustase. Lo que me gustaría es un término medio, ni gorda ni flaca, con un peso saludable y acorde con mi edad y estatura. Es decir, unos 50 kg. Está claro que conseguir el peso ideal de cada persona depende de ella misma y de su voluntad, pero en mi caso es difícil conseguirlo debido a mis problemas con los nervios y a mi estrés.
Lo que pretendo con esta entrada es hacerle ver a quien la lea que, como dice el título, no todo es de color de rosa cuando se es delgada. Y ojo, que no estoy diciendo que no me guste mi cuerpo, pero que te digan que eres un palo no es precisamente agradable, al igual que no lo será que te llamen «foca» (que, sinceramente, aún no entiendo la razón de ser de esa expresión. ¿Tenéis idea de lo adorables que son las focas? Os dejo una foto, por si acaso).

Aquí tenéis una foca sensual. Quien insulte a alguien llamándole foca merece que le den con esta foto en la cara.
Por dios, ¡¡pero si es monísima!! ♥♥♥♥♥

En definitiva, chicas, que ser delgada tiene una parte buena pero también una mala, como he intentado expresar en esta entrada. Vuelvo a aclarar que no me disgusta mi cuerpo, pero quiero recuperar mi peso para sentirme bien conmigo misma, porque me gustaba mi cuerpo de antes. Y no sé si lo que voy a decir tiene algo que ver con el resto de esta entrada, pero paraos un momento a pensar si estáis a gusto con vuestro cuerpo, independientemente del peso que tengáis. Si es un sí, ¡genial! Si es un no, marcaos un propósito, pensad cómo os gustaría veros en X tiempo, e intentad conseguirlo. Mi propósito, aunque os parezca una chorrada, es llenar mi vestido de graduación, porque también me queda grande. ¡Por algo se empieza!


Os doy las gracias si habéis llegado hasta aquí. Por favor, ¡compartid la entrada si os ha gustado o si os habéis sentido identificadas con algo de lo que he dicho! De nuevo aclaro que mi intención es simplemente exponer desde mi propia experiencia los problemas que plantea este tema y animaros a que hagáis un cambio si no os sentís bien con vuestro cuerpo. Podéis dejarme vuestros pensamientos al respecto, tanto si coincidís conmigo como si no, para poder ver el tema desde otras perspectivas. Nada más por hoy, ¡gracias!

7 comentarios:

  1. Laraaaaaaaa!!!! Ayyyy que alegría que vuelvas a publicar! Poniéndome seria es un tema lo suficientemente complejo así que cuando pille el PC te dejo un comentario con una opinión completa y estructurada. De momento, decirte que me alegro que vuelvas, que arriba ese ánimo, que comparto en redes y que aquí tienes a una amiga, para lo que necesites.

    Un besazo muy, muy fuerte! ❤❤

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    1. ¡¡Muchas gracias por estar siempre ahí!! Lo aprecio de verdad!
      De todas formas no sé cuándo volveré a publicar la próxima entrada, porque con el TFG y todos los trabajos que tengo que hacer apenas tengo tiempo :(

      Un beso!! ♥

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  2. ¡Hola otra vez!

    Aquí estoy que lo prometido es deuda. Permítete que me ponga en mi perfil serio de feminista-mujer-periodista-investigadora del género (sí, así todo junto). Antes de todo decir que dar tu opinión no es ofender ni meterte con nadie. Es una opinión, como cualquier otra y mientras se haga desde el respeto es tan válida como la que más.

    Dicho esto, cada mujer tiene el cuerpo que tiene. Entendamos que hay una presión social misógina (física, política, institucional, educacional, mediática y económica) respecto como debe comportarse una mujer y como debe ser su cuerpo para que entre dentro de lo que llaman 'normalidad'. La normalidad es un término subjetivo, utópico al igual que la palabra de perfección carente en su totalidad de significado al aplicarla a la feminidad.
    La presión que tenemos que soportar las mujeres es tal que yan no hacemos que la ropa se adapte a nosotras, sino que nosotras tenemos que adaptarnos a la ropa. Es lo que las feministas denominamos técnicamente una 'auténtica gilipollez'. Siempre, siempre, siempre, es la ropa la que debe adaptarse al cuerpo y no a la inversa. El problema con las tallas pequeñas es que pasa igual que con las grandes ¿cómo puede ser que una 40 sea una XL?
    Con lo que decía antes de la sociedad actual, dejo patente el siguiente dato,, para dar en los morros a todos aquellos que 1)hablan porqué tienen boca no porqué tengan neuronas y 2) no tienen ni p*** idea: el 80% del cuerpo es genética y sólo hay un 20% que sea modificable (haciendo dietas, deporte, engordando, creando músculo, fibra...). Hay algo en todo esto que me escama. Antes he hablado de machismo. Y todo lo que te han dicho esas personas es machismo. Por varios factores: eso a un tío no se le ocurriría decirlo (estás demasiado delgado), al igual que tampoco el 'pareces un palillo o te vas romper' y es más tampoco le dirían 'es que a las chicas no les gusta los chicos tan delgados'. Tengamos claro que en este término tu cuerpo y lo que pase dentro de tu cuerpo es TUYO. TUYO y solo tuyo, no para satisfacer sexualmente al otro sexo. Lo que pase dentro de tus bragas, de tu sujetador de tus pechos, de tus muslos o de tu vagina es cosa tuya. 1/2

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  3. 2/2

    El problema viene cuando se predispone que el cuerpo de una mujer es algo público sobre lo que todo el mundo tiene derecho a opinar. Cuándo te lo vuelvan a soltar, hazme caso, y dile 'eres un/a machista'. Verás como se lo piensan dos veces. Por cierto, tu no tienes el cuerpo para que sea del agrado de los demás -y menos de un hombre-, te tiene que gustar a ti porqué eres tú la que vives en él.
    'El estás muy delgada tienes que comer', no ayuda nada. Puede que se de a tu fisionomía, que el estrés o los nervios te juegue un una mala pasada que estés pasando por un momento difícil,¡pueden ser tantas cosas! Ya recuperarás -si lo deseas- sin la presión de 'tengo que recuperar' porqué eso causa el efecto contrario. No te obsesiones, deja que todo fluya (a nivel personal, en nervios y estrés estoy hecha toda una experta), así que Carpe Diem. Sólo respira y deja que pase. La misma presión social la tienen a aquellas personas a las que les llaman gordas. Gorda y anoréxica es un insulto. Es un arma, una forma de meterte en el tabique de la tan ansiada y utópica normalidad que ostenta esta sociedad patriarcal y machista del narciso y la egolatría corporal.

    Y ahora, mi pensamiento personal: llevo una 40, tengo muslos. Me han llamado gorda toda la vida. Y repito, que una 40 no es gordura. Me han dicho si tenía alguna enfermedad en las piernas porqué las tengo 'demasiado gordas'. Yo en esos casos les llamo gilipollas, machistas y ¿me meto yo con tu polla, misógino de mierda? Me quedo muy a gusto. El problema de las mujeres es que ante los insultos a nuestro cuerpo nos quedamos calladas porqué pensamos que 'es lo normal'. Hace años que aprendí que quedarse callada no soluciona nada. Un ejemplo tonto: vas por la calle y el pervertido de turno suelta eso de 'mmm...pero que buena que estás' (eso me ha pasado, sobretodo en verano), mi respuesta es soltarle una retahíla de improperios que dejarían calvo a un miembro de la RAE.

    Un besoteeee!!! ♥♥ (bueno, dos)

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    1. ¡O-LÉ! Toma ya, menuda respuesta!

      Sinceramente, creo que tienes toda la razón del mundo, y ya estoy un poco hartita de esta sociedad de mierda que se cree que tiene la razón en todo lo que dice y que todo lo puede juzgar. Si cada uno dejase de meterse en los asuntos de los demás creo que viviríamos en un mundo mejor. De verdad, a veces pienso que me gustaría vivir en otro planeta hahaha

      También tienes razón en decirme que deje que todo fluya, pero no es tan fácil como parece; si fuera por mí pues alegría, ya vendría una etapa mejor. El caso es que está mi familia ahí presionando para que coma, y como bien dices, es peor: acabo más estresada que antes y no me recupero, ¡pero qué le voy a hacer! Llevo toda mi vida luchando contra ello y no va a cambiar de un día para otro.

      Hablando ahora de tu caso en particular, para mí tener una 40 no es estar gorda en absoluto. Es como lo de Barbara Palvin, la modelo a la que llaman gorda así de gratis. No la conocía, así que decidí buscar fotos de ella en Internet y ¡sorpresa! no está gorda, es más, desde mi punto de vista tiene un cuerpazo. No sé donde tiene los ojos la gente vamos, igual solo utilizan el del culo para opinar sobre lo que no deben (ahahaha). Ya me gustaría a mí tener algo de muslos, o al menos recuperar las piernas que tenía antes. Pero lo importante es que te sientas bien con tu cuerpo, como decía también en la entrada, y que te dé igual lo que piense el resto de la gente. Yo creo que la confianza en uno mismo es la clave, aunque a veces sea difícil conseguirla.

      En fin, dejando el tema aparte, quería darte las gracias por estar siempre ahí entrada tras entrada y por dedicarme siempre unos minutos no solo para leerme, sino también para comentar y dejar tus opiniones.

      ¡¡Muchas gracias Iris!! Un besazo enorme ♥♥

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    2. Es que cuándo me pongo, me pongo. No eres la única a la que le gustaría vivir en otro planeta. De todas formas, al final seguro que acabarás subiendo de peso, tarde o temprano ¡ya verás!. Yo te mando mucho ánimo y mucha positividad desde esta interfaz blogueril! ♥
      Me siento genial con mi cuerpo,la verdad. Después lo piensas -tanto esterotipo, tanta espectativa tanta influencia de los medios de comunicación-, te miras al espejo y dices, 'pero caramba, si estoy la mar de bien!'.

      No me lo agradezcas, es un gustazo leerte, -sobretodo entre la cantidad de roña cursi, y aneuronada que circula por blogger- y lo hago encantada!!!

      ¡Un súper, súper besote Lara! ♥♥♥

      PS: ánimo con el TFM de las narices. :D

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    3. Eso espero, sino no sé qué va a ser de mí hahaha

      ¡¡Muchas gracias por el apoyo!! Un besazoo ♥

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